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Las Obras Misionales Pontificias, son la
institución oficial de la Iglesia católica, encargada de
sostener a las misiones de todo el mundo, tanto en el campo
espiritual, como con recursos materiales.
«La
Iglesia peregrinante es, por su propia naturaleza,
misionera, puesto que tiene su origen en la misión del Hijo
y la misión del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre»
Por ello es vital despertar el espíritu
misionero en todo cristiano, creando una conciencia
misionera que le haga descubrir la situación y urgencias
misioneras del mundo y la responsabilidad de cada creyente
frente a este gran desafío que nos compete a todos: Solo así
nacerá el compromiso misionero de cada creyente.
«El
envío de la Iglesia ad gentes (más allá de sus fronteras)
implica la colaboración de todos los creyentes: “Como el
Padre me envió, también yo os envío”. La participación de
las comunidades eclesiales y de cada fiel en la realización
de esta plan divino, recibe el nombre de cooperación
misionera»
El objetivo propio de las Obras Misionales
Pontificias:
Entre las diferentes formas de servicio a las
misiones, las Obras Misionales Pontificias han tenido
siempre como objetivo principal la ayuda a la evangelización
propiamente dicha.
Sin
excluir la ayuda en los ámbitos de la promoción humana y del
desarrollo y colaborando con las instituciones y
asociaciones católicas de asistencia social y sanitaria, las
Obras tienen claro que «el mejor servicio al hermano es la
evangelización, que lo dispone a realizarse como hijo de
Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve
integralmente»
Origen de las Obras Misionales Pontificias
Las Obras Misionales Pontificias son cuatro:
1.
Obra Pontificia de la Propagación
de la Fe
2.
Obra Pontificia de la Infancia
Misionera
3.
Obra Pontificia de San Pedro
Apóstol
4.
Pontificia Unión Misional
Estas cuatro “obras” se reúnen en una sola
institución que, teniendo un mismo objetivo, abarcan
diferentes situaciones del Pueblo de Dios.
La primera en nacer fue la Obra de la
Propagación de la Fe, inspirada por el amor a las misiones
de una laica, Paulina Marie Jaricot(1799-1862) quien da
origen a ésta “Obra”. También movido por el mismo amor a
las misiones y por las comunicaciones recibidas de amigos
misioneros en tierras de misión, el Obispo de Nancy
(Francia) Mons. Charles Auguste Marie de Forbin-Janson
(1785-1844) da origen a la Obra Pontificia de la Infancia
Misionera.
Jeanne Bigard (1859-1934), junto a su madre
Stephanie, dio vida a la Obra de San Pedro Apóstol y
finalmente el beato Padre Paolo Manna (1872-1952), fue el
misionero fundador de la Pontificia Unión Misional o Unión
Misional del Clero. |