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  Presentación

 

 

Las Obras Misionales Pontificias, son la institución oficial de la Iglesia católica, encargada de  sostener a las misiones de todo el mundo, tanto en el campo espiritual, como con recursos materiales.

 

«La Iglesia peregrinante es, por su propia naturaleza, misionera, puesto que tiene su origen en la misión del Hijo y la misión del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre»[1]

Por ello es vital despertar el espíritu misionero en todo cristiano, creando una conciencia misionera que le haga descubrir la situación y urgencias misioneras del mundo y la responsabilidad de cada creyente frente a este gran desafío que nos compete a todos: Solo así nacerá el compromiso misionero de cada creyente.

 

«El envío de la Iglesia ad gentes (más allá de sus fronteras) implica la colaboración de todos los creyentes: “Como el Padre me envió, también yo os envío”. La participación de las comunidades eclesiales y de cada fiel en la realización de esta plan divino, recibe el nombre de cooperación misionera»[2]

 

El objetivo propio de las Obras Misionales Pontificias:

 

Entre las diferentes formas de servicio a las misiones, las Obras Misionales Pontificias  han tenido siempre como objetivo principal la ayuda a la evangelización propiamente dicha.

 

Sin excluir la ayuda en los ámbitos de la promoción humana y del desarrollo y colaborando con las instituciones y asociaciones católicas de asistencia social y sanitaria, las Obras tienen claro que «el mejor servicio al hermano es la evangelización, que lo dispone  a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente»[3]

 

Origen de las Obras Misionales Pontificias

 

Las Obras Misionales Pontificias son cuatro:

 

1.       Obra Pontificia de la Propagación de la Fe

2.       Obra Pontificia de la Infancia Misionera

3.       Obra Pontificia de San Pedro Apóstol

4.       Pontificia Unión Misional

 

Estas cuatro “obras” se reúnen en una sola institución que, teniendo un mismo objetivo, abarcan diferentes situaciones del Pueblo de Dios. 

 

La primera en nacer fue la Obra de la Propagación de la Fe, inspirada por el amor a las misiones de una laica, Paulina Marie Jaricot(1799-1862) quien da origen a ésta “Obra”.  También movido por el mismo amor a las misiones y por las comunicaciones recibidas de amigos misioneros en tierras de misión, el Obispo de Nancy (Francia) Mons. Charles Auguste Marie de Forbin-Janson (1785-1844) da origen a la Obra Pontificia de la Infancia Misionera.

Jeanne Bigard (1859-1934), junto a su madre Stephanie, dio vida a la Obra de San Pedro Apóstol y finalmente el beato Padre Paolo Manna (1872-1952), fue el misionero fundador de la Pontificia Unión Misional o Unión Misional del Clero. 


[1] Concilio Ecuménico Vaticano II, Decreto Ad Gentes No 2

[2] Estatutos de las Obras Misionales Pontificias N° 6

[3] Estatutos de las Obras Misionales Pontificias No. 19 y de la Redemptoris Missio, No. 58

 

 

Padre Gianfranco Iacopi,

Director de OMP


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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